Antes de conversar

No todo se explica en una primera conversación.
Pero en ocasiones ayuda saber desde dónde observa la otra persona.

Un recorrido

Mi nombre es Rubén Siller.

Durante más de treinta años he trabajado cerca de personas y equipos en empresas que atraviesan momentos decisivos: crisis, estancamientos, transiciones, redefiniciones.

He participado en procesos de transformación en distintos países y en una variedad amplia de industrias.
También he emprendido proyectos propios —algunos evolucionaron, otros cambiaron de rumbo, otros simplemente no prosperaron—.

Esa combinación, dentro y fuera de estructuras formales, fue afinando una forma de observar que con el tiempo se volvió más clara:

No siempre es la falta de capacidad lo que detiene a una organización.
Con frecuencia, es la dificultad de ver con claridad lo que ya está ocurriendo.

Cómo suelo trabajar

Con el tiempo fui dejando de lado la idea de intervenir para “corregir”.

Hoy mi lugar es distinto.

En muchas conversaciones asumo un rol simple:
funcionar como una especie de frontis.

Recibo una idea, una inquietud, un planteamiento…
y la devuelvo desde otro ángulo.

A veces como una pregunta.
A veces como una síntesis.
A veces simplemente señalando algo que estaba ahí, pero no se estaba viendo.

No se trata de tener respuestas.
Se trata de ayudar a que aparezcan.

En ese intercambio, algo suele suceder:
las ideas se ordenan, lo importante se vuelve visible y lo secundario pierde peso.

Y desde ahí, las decisiones cambian.

Algunas bases

Procuro mantener mi forma de pensar lo más simple posible.

Tres ideas suelen estar presentes:

Sentido común.
Que, paradójicamente, no siempre es lo más frecuente.

La ley de Pareto.
No todo tiene el mismo peso.
Y no todo merece el mismo esfuerzo.

Enfoque hacia una misma meta.
Alinear esfuerzos suele ser más determinante que multiplicarlos.

También hay una convicción que se ha mantenido constante:

Los principios básicos de los negocios no cambian.
Lo que cambia son las herramientas.

Cuando el foco se desplaza hacia la herramienta, muchas veces el problema permanece intacto… o incluso se complica más.

El punto de partida

Hay algo que suelo asumir desde el inicio:

Tú eres experto en tu negocio.
Yo no.

Mi papel no es sustituir ese conocimiento,
sino ayudar a organizarlo, enfocarlo y cuestionarlo cuando sea necesario.

Es un ejercicio de responsabilidad compartida.

Una forma de observar

Fuera del ámbito profesional, hay actividades que también han influido en mi forma de observar.

La fotografía es una de ellas.

Con el tiempo entendí que una buena imagen no depende del equipo,
sino de la capacidad de ver.

De encontrar ángulos, contrastes, momentos.

Algo similar ocurre en los negocios y en las decisiones:
muchas veces no se trata de agregar más,
sino de mirar distinto.

No todas las conversaciones generan algo relevante.
Y no en todos los casos seré la persona adecuada.

Pero cuando la conversación funciona,
suele ocurrir algo sencillo:

Se ordena la forma de ver.

Y desde ahí, 
lo demás empieza a moverse.

Para quien desee continuar la conversación

Conversar ->
Pensar acompañado, sin recetas ni agendas ocultas.

Rubén Siller
Conversaciones para ampliar perspectiva
Monterrey, México
WhatsApp 
Correo: conversar@siller.mx
Linkedin: Rubén Siller

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